La “disidencia”

By Redactor

La “disidencia”

Néstor Suárez /Economista

Las marchas estudiantiles -y consiguiente alharaca de ciertos medios- le transmiten al Gobierno un mensaje tranquilizador: en Venezuela hay “disidencia”, no hay oposición. No es lo mismo: un partido de oposición aspira a sustituir al Gobierno, (cuando no al sistema), en cambio la “disidencia” es una oposición de pantomima, castrada e inofensiva. Es otro invento cubano importado, pero no por el chavismo sino por el antichavismo.

En las democracias normales los partidos de oposición tienen doctrinas y ofertas políticas, buscando apoyo para reemplazar al partido oficial, lo que sucede cada tanto. Pero no es así en Cuba; y a eso vamos los venezolanos, y muy pronto. Allá la “disidencia” se limita a pedir permiso a Fidel para ciertos actos públicos y marchas, abrir alguna iglesia, fundar algún sindicato no oficial o soltar algún preso político; eso es todo. Por lo general Fidel se niega, pero a veces afloja -condescendiente y paternal- en sus pasajeros períodos de “descongelamiento”. Y así va para 50 años en el poder, que si vive cumplirá el 1 de enero de 2008, todo un récord. ¿Por qué tanto? Porque ha concretado el sueño que Chávez también va logrando: disminuir y domesticar a una oposición convertida en mera disidencia cómplice.

Desde 1998 en el CEO estudiamos mucho la Cuba castrista y su historia. Para aprender. Allá existe otra pantomima: la “mediación” entre el fidelismo y la “disidencia”, a cargo de obispos complacientes y otros personajes no del Gobierno pero tampoco “disidentes” reconocidos por el régimen. Tal como aquí ya hacen ahora los señores José Vicente Rangel, Aristóbulo Istúriz, Ismael García, el “global2 Gustavo Cisneros…

Los de Rumbo Propio no tenemos recursos económicos. Pero si los tuviéramos produciríamos -entre otros- un video para You Tube titulado Chávez 2022. Un imaginario presidente Chávez viejito pero entero -el poder es un conservador biológico natural-, hablaría de socialismo en el 30mo. aniversario del 4-F; de Rosinés como primera ministra; de la nacionalización de supermercados, abastos y panaderías; de los “créditos alimentarios” a las amas de casa; de Bolívar (infaltable); y de su reciente conversión al Islam. También de la disidencia y de los mediadores. Y tendría por último un recuerdo emocionado para la memoria de Fidel, su mentor. ¿Y de dónde sacaríamos las ideas para el libreto? De las entrevistas de Castro. Después de todo, sería para ver si los venezolanos aprendemos.

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Dirección original:

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